El injusto juicio a Egunkaria

By | 2009/12/15

Hoy comienza el juicio a los procesados a causa del cierre, en febrero de 2003, del diario Euskaldunon Egunkaria. A raíz de aquel cierre, y desde entonces, vengo escribiendo en este blog mis pedradas, desvaríos y reflexiones. Hoy, por primera vez desde entonces, me he decidido a escribir en español para tratar de contar a quien tenga interés y quiera escuchar mi explicación de por qué este proceso es uno de los mayores despropósitos judiciales de los últimos años. Sinceramente creo que, además de otras circunstancias desfavorables del contexto político, el desconocimiento fuera de nuestra comunidad vascoparlante sobre lo que era Egunkaria hizo posible que se lo cargaran impunemente. También ha hecho posible la prolongación en el tiempo de este injusto proceso y que hoy tengamos que estar hablando de compañeros juzgados, además de en su día ultrajados, maltratados y calumniados.

La pasada semana se cumplieron 19 años desde que, un 6 de diciembre de 1990, salió a la calle el primer diario en euskara desde la guerra civil. Seguramente entonces muy poca gente se enteró de ello en España, porque esas cosas no suelen ser noticia en Madrid. En cambio, para la comunidad vascoparlante fue un hito, un paso en la normalización de la lengua, esperado y trabajado por mucha gente. Con un presupuesto más que modesto y nulo apoyo institucional en sus comienzos, Euskaldunon Egunkaria fue un proyecto sufragado de los bolsillos de euskaldunes de toda condición que sentían necesario tener un diario en su lengua.

La aparición de Egunkaria tuvo lugar coincidiendo con la feria de Durango, la principal feria del libro y disco vascos, que se celebra cada año a principios de diciembre. Fuera del País Vasco bien poco se sabe de este evento, ya que raramente es mencionado en los medios de la corte, pero yo llevo 23 años sin faltar ni uno solo a la cita. Recuerdo que ya antes de aparecer el primer número estuvimos haciendo campaña en el instituto público en el que yo cursaba mis estudios en modelo A, en apoyo de Egunkaria Sortzen, reuniendo dinero y haciendo propaganda de un proyecto que, entonces no era visto con buenos ojos por ninguna administración, pero que despertaba una ilusión palpable en mucha gente, euskaldunes de toda condición. Aún tengo guardado el ejemplar de aquel primer número de aquel diario en el que años más tarde tendría la suerte de pasar un verano como joven redactor en prácticas y que supuso una experiencia muy enriquecedora a nivel profesional y personal.

Siempre tuve muy claro que mi vocación era el periodismo: contar a la gente lo que sucede, aportar verdad, conocimiento y cultura a la sociedad para hacerla mejor. Me fascinaba la imagen cinematográfica del reportero y recuerdo que en la UPV estudiaba con mayor ilusión las asignaturas relacionadas directamente con la práctica periodística a la vez que, embarcado en la aventura de hacer la carrera en euskara, reforzaba mis escasos conocimientos día a día. Que conste que sigue pareciéndome una profesión en principio admirable, de servicio, corrompida a menudo por la realidad de las empresas periodísticas y las líneas editoriales.

En un contexto en el que todos los demás periódicos reflejaban sin disimulo las fuerzas políticas que los impulsaban y manejaban, la imagen que yo tenía de Egunkaria era la del más neutral de todos ellos. Dada la peculiar situación de nuestra comunidad lingüística, pequeña y minorizada en una diglosia desfavorable, siendo el euskara muñeco permantente del pimpampún partidista, Egunkaria debía ser decididamente neutral para poder tener lectores de todas las corrientes en las que se dividía la pequeña masa lectora euskaldun, no tenía otra opción y cultivó a conciencia ese no mojarse. A mucha gente nos parecía que hacía de la necesidad virtud, es decir, que de hecho era el más neutro, el menos emotivo, el que mejor distinguía los géneros informativos de los opinativos en sus escasas páginas y el más plural en su elenco de columnistas. No tenía editorial, otra prueba más de su voluntad de no significarse demasiado.

Egunkaria, además, aportaba una función muy importante en la compactación de la comunidad y en la normalización de la lengua. Recuerdo su primer libro de estilo, que yo leía y releía como si fuese una novela y que, en ediciones posteriores, corregido y aumentado, fue estandarizando el euskara correctamente escrito, confirmándolo como una lengua totalmente homologada para la comunicación mediática.

Me ilusioné mucho cuando en junio de 1995 recibí en casa la inesperada llamada de Martxelo Otamendi, invitándome a pasar el verano como becario en Andoain. Me había presentado sin mucho convencimiento a una prueba de selección en la que había una multitud de euskaldunzaharras que seguramente dominaban mejor que yo la redacción en euskara. El caso es que acudí gustoso y fue una experiencia vital de la que guardo un grato recuerdo. Allí había un ambiente muy cordial, con gente joven de diversos orígenes y variadas filiaciónes, aunque la mayoría no parecían estar demasiado interesados en política. Desde luego, nadie me preguntó a quién votaba y, por supuesto nunca ví a nadie pasearse con pasamontañas y pistola por la redacción.

Después de aquella experiencia en Andoain vino otra, ya en Bilbao, haciendo sustituciónes. Después, varios años como colaborador en suplementos (Uni, KZ, Udagiroa, Barkatu Ama), crónicas de última página… Pasé por política, sociedad, cultura… ¡Hasta escribí sobre deportes! Conocí a muchas personas y puedo asegurar que jamás percibí la más mínima sensación de pertenecer a trama ni “entorno” alguno, ni sospechabamos cómo nuestro trabajo en aquel proyecto podría beneficiar a ETA. Obviamente, está claro que no éramos lo suficientemente retorcidos (entiéndase la ironía). Por supuesto, nos identificábamos con el proyecto como vascófilos, y es que tenia su buena parte de militancia el aceptar un sueldo varias veces más bajo que el de compañeros de otros medios.

Mucha gente, incluso en el País Vasco, desconocía la existencia de Egunkaria hasta el día de su cierre. Lo sé porque me tocó a menudo repetir el nombre y explicar que era el único diario en euskara. Pienso que la impunidad con la que se han portado con Egunkaria se sustenta en gran parte en ese desconocimiento generalizado en la sociedad española hacia todo lo relacionado con la lengua y cultura vascas. Basta ponerse a pensar y darse cuenta de que la mayoría de españoles ni siquiera saben “como suena” nuestra lengua, ya que en contadísimas excepciones ha aparecido alguien expresandose en euskara en TVE, por poner un ejemplo. Suena fuerte, pero es así. Otro ejemplo: anteayer mismo tuvo lugar un evento cultural de primer orden en el mundo vascófono, con 14.000 pertsonas asistiendo en el BEC a la final del campeonato de bertsolaris (improvisadores de versos). Pues bien, no ha sido noticia EN NINGUN MEDIO fuera de Euskal Herria. Muchísimas más posibilidades de publicarse en Madrid habría tenido la combustión espontánea de una papelera en cualquier barrio de Bilbao.

La mañana del 20 de febrero de 2003 no salíamos de nuestro asombro cuando oímos que habían cerrado Egunkaria y detenido a varios directivos. La verdad es que desde un punto de vista político no acabo de entender por qué la Guardia Civil y Del Olmo decidieron ir a por Egunkaria, a todos nos pilló por sorpresa que se metiera en el saco de ETA a un medio con poca relevancia social, económicamente modesto y políticamente no muy alineado. Desde el punto de vista criminal, una simple mención en unos supuestos papeles de ETA en los que presuntamente se valora que en Egunkaria hayan puesto a este o aquel como director es una argumentación falaz y no se sostiene para establecer las imputaciones. Así lo entendió la fiscalía, aunque tarde, porque su cambio de postura al solicitar el archivo no pudo evitar todo lo que han sufrido y han pagado ya los acusados, como tampoco ha podido evitar la celebración del juicio sin acusación pública ni particular, solo con las acusaciones de dos asociaciones ultras.

Sé que muchos se dejaron llevar entonces por el “algo habrán hecho” del desconocimiento. Por eso, otras personas que también pasaron por Egunkaria, conscientes de lo injusto y peligroso de las acusaciones, han decidido contarlo, en castellano y en otros idiomas, a las anestesiadas conciencias de muchos que nunca conocieron Egunkaria y que lo primero y lo único que oyeron en torno a este diario fué toda la basura que entonces se vertió sobre los detenidos, humillados, apaleados y, para mas inri, calumniados. Y como el “algo queda” del “calumnia” es en este caso una difusa imagen de culpabilidad, es nuestro deber dejar las cosas claras.

Aunque nos parezca que los argumentos de la acusación no tienen base argumentativa alguna, aunque veamos fuertes los de la defensa, no debemos olvidarnos de que en estos juicios nunca se sabe, de que son fuertes condenas las que están en juego, que bastante han sufrido ya los procesados, unas personas cuyo único delito fue poner en marcha un diario en euskara. Deberíamos estarles profundamente agradecidos por ello pero ahora, además, necesitan nuestro apoyo. Bajo el lema Egunkaria libre! se están creando comités de apoyo a los encausados en muchos lugares, hasta en Madrid.

El sábado 19 se espera una multitudinaria manifestación en Bilbao en solidaridad con los procesados. Allí estaremos.

7 thoughts on “El injusto juicio a Egunkaria

  1. Nynaeve

    Me ha emocionado tu historia. Aunque sólo hay una cosa en la que no estoy de acuerdo y es en lo primero que has dicho.

    Son muchos los despropósitos, que se están produciendo. Egunkaria, desgraciadamente, sólo es otro más.

    Eskerrik Asko por escribirlo en castellano, me euskera todavía no habría conseguido leer una entrada como esta.

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  2. Jabi Zabala Post author

    Hola nynaeve: Gracias por tu comentario, aunque no sé exactamente qué es eso primero en lo que no estás de acuerdo. Afirmo que es uno de “uno de los mayores despropósitos judiciales de los últimos años”, lo cual implícitamente asume que ha habido más. Te recuerdo que tampoco ha sido el primer cierre de medios de comunicación de la “democracia” española. Un saludo.

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  3. Nynaeve

    Tienes razón, quizá sea por eso del todos “no” somos iguales (ni ante la ley, ni ante la ciudadanía). Yo quiero que en el juicio de Egunkaria salgan como inocentes. Quiero, que todos aquellos a los que les han denegado causas de tortura, lo consigan, aunque tengan que llegar todas a Europa. Espero que los de Egin, denuncien al Estado y lleguen a dónde tengan que llegar, que también lo hagan todos los del 18/98+, los de Askatasuna, los de Batasuna, los de ANV, los de SEGI….

    Y lo que me pasa, es que tengo la sensación de que estando todo dentro de la misma políticia (criminalizar, dentro del Plan ZEN), sigue habiendo clases. Al leerte, me había dado esa sensación. Pero ya he visto que me he equivocado. Lo siento.

    Un saludo

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  4. I

    Aupa Jabi,
    Como Nynaeve, te agradezco mucho que hayas escrito este texto en Castellano. Yo tampoco hubiese sido capaz de leerlo si hubiera estado solamente en Euskera. Creo, como vos, que es fundamental romper el bloqueo informativo acerca de la situación de censura y represión que impera en Euskal Herria. La escritura simultánea en otros idiomas -sin abandonar nunca aquella en Euskera- es un primer gran paso en esa dirección. Eskerrik asko, nuevamente.
    Besarkada bat, eta ondo ibili,
    I

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  5. Jabi Zabala Post author

    Hola I:

    Este blog lo hago para nuestra comunidad lingüística, por eso lo escribo en nuestra lengua. Pero es cierto que las esferas a menudo no se conocen, no hay relación ni conocimiento mutuo. Bueno, sí, normalmente lo hay en una sola dirección porque la mayoría de euskaldunes sabemos también español o francés y conocemos esas otras esferas. Este es un tema que me preocupa, dada la cantidad de mierda que se escribe sobre nosotros basada en prejuicios e ignorancia. Quizás escriba más cosas en español en lo sucesivo, ya veré. Al fin y al cabo soy el dueño absoluto de este medio: director, redactor y becario a la vez. 😉

    La verdad es que el nacimiento de este blog está relacionado directamente con el cierre de Egunkaria, y ya solo eso justificaría la excepción lingüística: Días despues del cierre, haciendo uso del derecho de colección, reuní varios de mis textos publicados en Egunkaria (sólo los escritos acerca de Internet) y los publiqué en esta web, como testimonio de la “peligrosa y retorcida propaganda terrorista” (apúntese como ironía) que hacíamos allí. No tenía diario para el que escribir, así que el tiempo lo dediqué a crear sarean.com. Así nació el primer blog personal en euskara.

    Un abrazo

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  6. Quique

    Por fin he podido leer un texto tuyo y me ha parecido sosegado, esclarecedor y bien argumentado. Desconozco, al igual que esa mayoría de gente a la que aludes, el fondo de la trama y sus sustento ideológico, sobre el que seguramente tendríamos discrepancias. Claro que si la defensa de los imputados tiene tan buenas explicaciones y argumentos como los que tú utilizas, las posibilidades de cualquier tipo de condena resultan más que remotas. Con todo mi afecto, recibe un fuerte abrazo.

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